Escudo de Armas de la Ciudad de Puebla

Por Cédula Real expedida el 20 de julio de 1538 en Valladolid, Carlos V y su madre la Reina Juana, otorgaron a Puebla un escudo de armas en el que se contempla una ciudad con cinco torres de oro asentadas sobre un campo verde y dos ángeles, uno a cada lado, vestidos de blanco, realzados de púrpura y oro asidos a la propia Ciudad.

Encima, a mano derecha hay una K y a la izquierda una V, que quieren decir "Karolus Quintus".
Las dos letras son de oro y en la parte baja de la Ciudad, bajo el campo verde, un río de agua en campo celeste y una orla en torno de dicho escudo, unas letras de oro en campo colorado que dicen:  "Angelis Suis Deus de te ut custodiant te in omnibus viis tuis" (
"Dios ordenó a sus ángeles que te guardase en todos tus caminos" ).

 

PUEBLA quiere decir población o acto de poblar, y de los Ángeles, por la devoción de los franciscanos a los santos ángeles.

 

 

Fundación de Puebla

Tres fueron las causas principales para la fundación de la Ciudad de Puebla. La primera consistía en que al repartirse las encomiendas del territorio de Nueva España entre los primeros colonizadores españoles y los soldados conquistadores, hubo algunos que no recibieron tierras. Para solucionar este problema se pensó en la fundación de nuevos poblados y ciudades, en donde el español trabajara sin requerir de la mano de obra indígena.

Otra causa fue que, si bien habían sido aprobadas las encomiendas fundadas en el territorio conquistado, este sistema no era bien visto por el monarca español. El tributo indígena dado al conquistador mermaba en gran parte, lo que el rey de España podría percibir si los indígenas trabajaban la tierra y entregaban el tributo directamente al rey. Por esta razón, la Corona inició su plan para combatir el sistema de encomienda. Este consistía en la fundación de nuevas ciudades y en la paulatina prohibición de las encomiendas por medio de leyes.

Finalmente, entre las ciudades de Veracruz y México no había ninguna ciudad donde los viajeros y comerciantes se detuvieran a descansar, revisar la mercancía y proveerse de lo necesario para continuar el viaje. Así, se pensó en fundar una población entre el Puerto de Veracruz y la capital de la Nueva España, en tierras que no hubieran sido otorgadas a algún español, ni que fueran posesiones de los indígenas, ni tampoco en las que hubiera algún asentamiento prehispánico.
Finalmente, entre las ciudades de Veracruz y México no había ninguna ciudad donde los viajeros y comerciantes se detuvieran a descansar, revisar la mercancía y proveerse de lo necesario para continuar el viaje. Así, se pensó en fundar una población entre el Puerto de Veracruz y la capital de la Nueva España, en tierras que no hubieran sido otorgadas a algún español, ni que fueran posesiones de los indígenas, ni tampoco en las que hubiera algún asentamiento prehispánico.

Las tres razones anteriores fueron la causa de que el gobierno de la Nueva España, desde 1530, pusiera en práctica lo planeado. Así se dieron facilidades a españoles para poblar la tierra conquistada, para que por medio de su trabajo, principalmente el agrícola, pudieran subsistir, además de generar más cultivos para la economía novohispana. Las tierras que se escogieron y que tenían las características de cultivo, fueron las situadas entre las ciudades de Tlaxcala y Cholula.

 

Para fundar la nueva ciudad se reunió a un grupo de españoles que no tenían posesiones y se les trasladó a un sitio entre la ladera sur de una colina, a la que se le llamó Cerro de San Cristóbal (hoy cerros de Loreto y Guadalupe), y la parte oriente del arroyo hoy llamado de San Francisco. Estos, fuero acompañados por los frailes Toribio de Benavente Motolonía, Jacobo de Testera, Luis de Fuensalida, Alonso Juárez y Diego de la Cruz.
 

En 1527 Fray Julián Garcés, nombrado Obispo de Tlaxcala, había fundado ya los conventos de Huejotzingo, Cholula, Tepeaca y Huaquechula, eficazmente ayudado por Fray Toribio de Benavente "Motolinía" y sus 11 compañeros franciscanos. Los 12 apóstoles de la Provincia del Evangelio.

Lamentábase Fray Julián ante el rey Carlos V, de que en su obispado no existía ninguna villa de españoles y apuntaba la idea de que la tal villa traería como resultado un mejor enlace entre las ciudades de México, capital de la Nueva España y el puerto de Veracruz y, por consecuencia, con España (Por aquel tiempo los lugares habitados por españoles se reducían a las misiones, a los establecimientos mineros o "Reales de Minas" y a las guarniciones militares o "Presidios").

Atendiendo a las peticiones del Obispo Garcés y a las de la Segunda Audiencia (de la que formaba parte el
Vasco de Quiroga), doña Isabel de Portugal, Reina Gobernadora de España por ausencia de Carlos V, ordenó mediante una Cédula Real expedida el 18 de Enero de 1531, la búsqueda y el estudio del sitio para la fundación de la nueva "Puebla".

Adelantándose a la llegada de la Cédula correspondiente, ya la 2a. Audiencia había dado algunos pasos en relación con la obra. Se había escogido un punto del valle Poblano-Tlaxcalteca situado entre varias poblaciones de importancia ya, como Cholula, Tlaxcala, Cuauhtinchan, Huaquechula, Tepeaca y Calpan, en las márgenes del río Atoyac, lugar excelente por ser un paso natural en el Altiplano, puerta de entrada a la Mixteca y de unión a la vez entre el Golfo y el Pacífico. El lugar elegido se llamaba Cuetlaxcoapan
(Lugar donde se despellejan culebras), en la ribera oriental del arroyuelo llamado S. Francisco o Almoloya. Fue el 30 de marzo de 1531 cuando los Oidores comunicaron oficialmente haber elegido el sitio y determinado levantar la nueva población, dejando los trabajos iniciales a cargo de Hernando Saavedra de Elgueta, a quien la Audiencia escogió "Por sus cualidades y experiencia, aunque era "encomendero".

Y del papel desempeñado por Elgueta dijeron los Oidores "Él trazó el dicho lugar y edificó el pueblo con sus casas publicas e iglesias y cincuenta casas de vecinos españoles, todo más de madera y algo de ello de adobes, por no darle trabajo a los indios de hacerlo de piedra".

Plano de la Ciudad de Puebla Aunque algunos autores atribuyen "la traza" de la Puebla a "Motolinía", nos parece fehaciente el informe de la Audiencia. Por otra parte, la traza no ofreció mayores dificultades, ya que se utilizó el famoso "Trazado a Damero" (Como un tablero para juego de Damas), procedimiento traído por los españoles y que ya había sido usado en la isla La Española. El caso es que Elgueta fue nombrado Justicia Mayor con el título de Corregidor y presidió el Ayuntamiento de la "Puebla de los Ángeles" hasta 1534, año en que se retiró. El día de la fundación, con la presencia del Obispo Fray Julián Garcés, el Guardián del Convento de Tlaxcala Fray Toribio de Benavente "Motolinía " y del Corregidor Hernando de Elgueta acompañado por 33 vecinos españoles y de algunos vecinos Huejotzinca, Tlaxcalteca y Cholulteca, se procedió a la edificación de las primeras casas, hechas de madera y paja mezclada con barro; pero lluvias abundantes provocaron inundaciones y destruyeron lo construido, por lo que el lugar de la edificación fue trasladado a la ribera occidental del río, que era más alta y segura y tenía la inclinación deseada para un desagüe natural. Inicialmente se delimitaron 50 solares para iglesias y casas y, como ya se dijo, "el trazado urbano y los elementos materiales fueron hechos bajo la dirección personal del Corregidor". "Consta con certeza que otros fundadores fueron Juan de Yépez, Alonso Martín Camacho, Martín Alonso de Mafra, Pedro Gallardo, Juan Gómez de Piedra Parda, Hernán Sánchez, Alfonso González,, Gutiérrez Maldonado, Alvar López, Melchor Gómez, Juan de Vargas, Marina Muñoz Vda. de Prieto y el Corregidor Hernando Elgueta, quien tomó carta de vecindad. . " Después fueron llegando más y más pobladores. El 16 de abril de 1531 fue oficiada la primera misa según refiere "Motolinía", quien además escribió algún tiempo después, que hubo ocasiones en que parecía que la población iba a desaparecer a causa de las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales, la escasez de alimento y otras calamidades… "Después estuvo esta ciudad tan desfavorecida, que estuvo a punto de despoblarse, ahora ha vuelto en sí y es la mejor ciudad que hay en la Nueva España después de México. . .".

 

En agosto de 1531, el Oidor licenciado Juan de Salmerón, solicitó y obtuvo algunos privilegios para la nueva "Puebla". La Corona Española determinó conceder el título de ciudad a la "PUEBLA DE LOS ÁNGELES", concediendo también a sus habitantes el privilegio de no pagar impuestos personales y comerciales durante 30 años. Estos privilegios fueron acordados en Cédula expedida por la Reina Gobernadora en Medina del Campo el 20 de marzo de 1532.

Esta Cédula fue recibida con retraso, por lo que Lic. Salmerón la entrego el 25 de febrero de 1533 en una ceremonia solemne. Se dieron a los pobladores tierras a perpetuidad, granos para la siembra y otras ayudas y, así fue el principio de la que es hoy una gran metrópoli. Es de justicia reconocer que el licenciado Salmerón tuvo parte principal en el planeamiento, fundación, crecimiento y desarrollo de esta ciudad de los Ángeles, a la que siguió con gran interés aún cuando ya lejos de México formaba parte del Consejo de Indias.

 

Catedral  de la Puebla de los Ángeles

 

En 1552 una Cédula Real, firmada por el rey Felipe II ordena, en Monzón, la construcción de una nueva Catedral en la ciudad de Puebla, dado que la anterior se hallaba muy deteriorada. Así pues, en 1560 se habló de una sesión del cabildo eclesiástico acerca de la Cédula  Real para que la nueva Catedral se construyera a la manera de las españolas. Entre los años 1562 y 1571 se compró el terreno y ya para el 24 de enero de 1575 el entonces virrey, Martín Enríquez, designó a Juan de Cirogondo, vecino este de la ciudad de México como el Obrero Mayor a Don Francisco Becerra. La  monumental obra avanzada lentamente y, de hecho, tuvo que suspender entre los años 1618 y 1640 cuando se llevaba la tercera parte. Pero el entusiasmo y la libertad del Obispo Juan de Palafox y Mendoza (1640-1649) permitieron su conclusión en 1649. El Obispo había conseguido la Cédula Real que le permitía continuar la obra; asimismo, el prelado se encargaba de visitar cada semana a los 1500 oficiales y peones ocupados en la magna construcción. Finalmente, el templo se consagró el 18 de abril de 1649, aunque nos hubiesen terminado aún las torres y la fachada. El Obispo Palafox condujo enseguida los restos de cinco de sus predecesores que yacían sepultados en la Iglesia antigua, al altar mayor de la nueva Catedral, y entre ellos destaca el obispo de Tlaxcala, Fray Julián Garcés.

 

En el año de 1799, se destruyó el antiguo panteón en el que se encontraban sepultados eminentes obispos; ellos fueron trasladados al ciprés o Altar Mayor. Esta maravilla arquitectónica, fue construida por Manuel Tolsá y concluida en 1819. Delante de nuestra Señora de la Piedad o del Perdón, en el piso, se colocó la lápida del sepulcro del XIX Obispo Abreu; este lugar se había destinado para el Obispo de Juan de Palafox y Mendoza, pero no fue usado debido a que el prelado murió en España en el año de 1659, siendo Obispo de Osma.
 

En la fachada principal de la Catedral, en el primer cuerpo a la izquierda de la Puerta del  Perdón, se encuentra la estatua de San Pedro con el libro y la llave; a la derecha la de San Pablo con la espada; en tanto, en la parte superior dos escudos; el de la Catedral, representado por un jarrón de azucenas (símbolo de la Inmaculada Concepción de María). En el centro del arco se ve el escudo papal, que es la triple corona con las llaves de San Pedro. Cabe mencionar que éste término escudo se encuentra elaborado en herrería en la reja principal; las estatuas de los apóstoles y dicho escudo marca la relación  de la Catedral poblana y Roma. En el segundo cuerpo del escudo a la izquierda, se observa a San José llevando de la mano al niño Jesús mientras que, a la derecha, vemos a Santiago el Mayor, con un calabazo sobre el báculo y arriba un pino. En el tercer cuerpo del escudo se ve un rectángulo que dice: “Año de 1664”. Arriba de este se halla el escudo de España. Sobre la puerta izquierda de la catedral está un relieve que representa a Santa Rosa de Lima recibiendo rodas de la Virgen. El relieve sobre la puerta derecha, por su parte a Santa Teresa en los momentos en que un Ángel la hiere con una flecha en el corazón. La puerta del costado que ve hacia el zócalo, se llama la puerta de San Cristóbal (1822), por la gigantesca estatua hecha de madera de este Santo Patrón, que primero se localizaba atrás de esta puerta desde la inauguración de la Catedral (1649), hasta los tiempos del intendente Flon (1786-1811), actualmente se encuentra en el museo del INAH., dejando libre el espacio donde se colocó un lienzo enorme para su devoción. A la izquierda de la fachada mencionada, bajo la estatua de San Mateo se lee “hoc opus” que significa “esta es la obra”. A su costado derecho se puede ver a San Juan Evangelista con el águila y una inscripción más que dice: “hic labora” que significa “este es el trabajo”. Otra inscripción puede leerse en el segundo cuerpo hacia arriba, “Has est omus domini” que quiere decir “ésta es la casa del Señor”. Entre otros detalles, a la izquierda se observa a San Lucas, a la derecha San Marcos y, en la parte superior, a los reyes Felipe III y IV, rematando a la izquierda con la tiara papal y las llaves y a la derecha con el escudo de la Catedral.

Cabe mencionar que en esta fachada se hace referencia a los monarcas españoles que contribuyeron, durante sus reinados, a la edificación de este monumental obra. La torre sur de la Catedral se inició en 1731 y se concluyó en 1768, el día de San Miguel Arcángel, patrono de esta Cuidad, y en suma, las dos que sobresalen de la misma, con sus 70 metros de altura, constituyen las más sobresalientes de la República. La nave principal de la Catedral está dividida en nueve tramos: dos del trascoro, dos del coro, uno de planta cuadrada para la cúpula, dos para el presbiterio, uno que liga las naves procesionales con la cabecera y finalmente, otro  más ancho para la capillas que cierran el inmueble son catorce y miden 5.44 metros de ancho por 5.86 metros de alto.

 

 

Cédulas Reales  - Títulos otorgados a la Ciudad -
  • Cédula de la Reina Isabel de Portugal, dada en Medina del Campo, el 20 de marzo de 1532, dándole el título de Ciudad de los Ángeles.
  • Cédula Real con el Escudo de Armas, dada en Valladolid el 20 de julio de 1538.
  • Cédula Real con Título de Noble y Leal Ciudad, en Valladolid el 14 de julio de 1558.
  • Cédula Real de Muy Noble y Leal Ciudad, en Toledo, el 24 de febrero de 1558.
  • Cédula Real de Muy Noble y Muy Leal Ciudad, dada en Madrid, el 6 de febrero de 1576.
  • Puebla de Zaragoza, título otorgado por decreto del Presidente Benito Juárez, el 11 de septiembre de 1862.
  • En 1950, por decreto del Congreso del Estado, la ciudad capital se llama Heroica Puebla de Zaragoza.
  • Más tarde, la ciudad quedo protegida por declaratoria del gobierno federal como "Zona de Monumentos Históricos en la ciudad de Puebla de Zaragoza", publicada el 18 de noviembre de 1977.
  • "Puebla, Patrimonio Cultural de la Humanidad" (Centro Histórico), título otorgado por la UNESCO el 8 de diciembre de 1987.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biblioteca Palafoxiana

Localización: Está ubicada en la planta superior del Colegio de San Juan de Palafox, 5 Oriente No. 5 (Interior de la Casa de la Cultura de Puebla).

Don Juan de Palafox y Mendoza: Se le considera un personaje indispensable en la cultura de Puebla; creador y fundador de bibliotecas y hospitales benefactor, editor y el hombre que sorprendió a la vida religiosa al concluir en un período de nueve años las obras que se encontraban inconclusas de la catedral de Puebla y de 36 templos más. Escritor infatigable, produjo 14 volúmenes en los que diversificó temas de carácter espiritual, con títulos como: las Constituciones de la Universidad, Tratados Ortográficos, un libro titulado "Virtudes del Indio", que denota compartía sus afanes en las cátedras del colegio de San Pedro.

El Obispo Francisco Fabián y Fuero construyó en 1773 la gran pieza de bóveda que ocupara la capilla de la Virgen de la Trapana traída de Sicilia, Italia, y en esta capilla se encuentra actualmente la Biblioteca Palafoxiana.

La Fachada: Está enmarcada con detalles de estilo barroco, y labrados sobre los muros los escudos de la casa de Ariza (padre de Palafox) y los de armas de Palafox. En el interior, sobre el dintel de entrada está la figura de Palafox. Los terminados de esta sala son repujados, al igual que los portones cuyo marco circunscribe ocho compartimentos divididos por cuatro en cada hoja; los inferiores, que dan al umbral son tableros de resalto, en los siguientes se encuentran postigos de barrotes torneados en vanos de cuadrifolias dobles cuyas líneas de contorno se combinan con unas diagonales truncadas por las molduras de tableraje; en los recuadros terceros centran unos octágonos que tienen los blasones del Obispo Palafox; la última división que enrasa con el dintel sigue el ritmo de parámetro con adornos consistentes en un sol y la tierra pontifical.

El Interior: La construcción es en forma de paralelogramo y mide 43 m. por 11.75 m., cerrado por cinco bóvedas de elevada altura, las que descansan sobre seis arcos de orden dórico compuesto. Este espacio se mide a través del volumen y del trazado ortogonal de su perspectiva, combinando con los tres cuerpos de su estantería, sus barandillas, alacenas y gradas trabajadas del mismo modo que el portón en madera de cedro, ayacahuíte y calayote, que por sus propiedades naturales preservan los tomos que datan del siglo XVI. Al fondo y al pie del retablo descansa el altar de tecali y estuco, cuya imagen central es la Virgen de la Trapana, pintada al óleo entre columnas salomónicas; sobre ésta se ha colocado una imagen de Santo Tomás de Aquino, y remata este retablo la figura del Espíritu Santo.

El Piso: Es de ladrillo rojo y azulejos de Talavera de la Reina; a este fino trabajo característico de la arquitectura del siglo XVI se le llamó "petatillo".

Las Mesas: En el siglo XVI este local no contaba con mesas ni sillas, sino que, por lo que podemos apreciar en los grabados del siglo, se sacaban de los armarios unas maderas especiales para sentarse; en 1820 el Obispo Pedro Nogales Dávila donó seis bellísimas mesas de tecali y marquetería.

La Estantería: Actualmente la biblioteca cuenta con tres pisos de estantería divididos en 824 casilleros cubiertos por tela de alambre.

Bustos de Filósofos: Sobre la estantería del tercer nivel se colocaron 12 bustos de los filósofos que destacaron en los siglos XIV y XV.

La Totalidad de su Arquitectura: En esta estructura se distingue el espacio real y el ilusorio, cualidades de la época de finales del barroco. La configuración orgánica fundada en la relación de figura y fondo, la conforman cinco ventanales al sur y cinco al norte -, la luz y el claroscuro se logran por las puertas de los balcones que miran a los jardines del colegio de San Juan. El núcleo de la biblioteca es rico en leyes complejas que nos determinan tipologías estilísticas de gran coherencia.

Acervo Bibliográfico:  6, 000 volúmenes fueron la base para la formación de esta biblioteca y los donó Don Juan de Palafox y Mendoza; el resto se debe a la aportación de Fabián y Fuero, quien logró parte del contenido bibliográfico aquí existente; incorporó los libros de la red de colegios Jesuíticos de Puebla tras la expulsión de esta orden en 1767. En 1772 cedió su propia biblioteca; posteriormente 35 se agregaron las bibliotecas de los obispos Manuel Fernández de Santa Cruz y la de Don Francisco Pablo Vázquez, así como la del Deán de la Catedral, José Francisco Irigoyen. Después de la Reforma gubernamental del Presidente Benito Juárez, se incorporaron volúmenes de los colegios religiosos poblanos. Esta biblioteca cuenta con 43,000 volúmenes que contienen fundamentalmente temas para estudiosos seminaristas, como son: teología, filosofía, derecho canónico, catecismo, doctrina y sagradas escrituras; todos estos textos están escritos en lenguas muertas: hebreo, latín, sánscrito, caldeo y griego; otra parte del acervo está escrita en náhuatl, y muy pocas se pueden leer en español. Se cuenta con folletería del siglo XIX. Este monumento histórico está considerado como museo bibliográfico y restringido, por su naturaleza, a investigadores y especialistas, ya que en toda América es único en su contenido.

Libros más valiosos

El texto más antiguo que aquí se conserva data de 1493: "La Crónica de Nuremberg", escrito por Hartman Schedel. (es un incunable).

Incunables: Son los libros que se imprimieron a partir de la invención de la imprenta, a mediados del siglo XV, hasta 1500.

Otro de los ejemplares valiosos por su contenido y antigüedad es un libro primitivo de 1575 titulado: "La Doctrina Cristiana", compuesto en lengua castellana y mexicana por Fray Juan de Anunciación, religioso agustino.

Primitivos: Se llaman así a los libros que se imprimieron cuando aún no existía la imprenta en Puebla.

Otra joya bibliográfica es el "Atlas de Ortelius", cuyo autor fue el propio Abraham Ortelius, cosmógrafo y cartógrafo flamenco (1527 - 1598).

Centros y Eventos alrededor de la Biblioteca Palafoxiana

Anexas a la Biblioteca Palafoxiana se encuentran tres oficinas o departamentos esenciales para el mantenimiento, investigación y exhibición de los valiosos ejemplares que contiene la biblioteca:

  • LA SALA DE CURACIÓN

  • LA SALA DEL TESORO BIBLIOGRÁFICO

En este recinto se exhiben temporalmente las obras más preciadas del acervo bibliográfico. En el salón donde se realiza esta exhibición, se restauraron los frescos del siglo XVII que aquí se encontraron; además, en cada una de las vitrinas de exhibición se han colocado termómetros que indican la temperatura adecuada que debe tener cada ejemplar de acuerdo con su contenido, ya que existen volúmenes que están pintados sobre pergaminos. Aquí se exhiben también objetos de gran valor histórico, como un atril circular de movimiento en el que se colocaban los libros de gran formato para facilitar su lectura; estos atriles eran de uso común, en los conventos, colegios e iglesias novohispanas. Se han colocado también sobre marcos protegidos, las viñetas que sirvieron de ilustración para diversos libros. Se han conservado 3 relojes y un clavecín del siglo XVIII, objetos éstos que por no existir forma de repararlos han pasado a ser piezas únicas.

 

 

 

Capilla del Rosario

En 1987 la ciudad de Puebla fue declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad. Las construcciones (civiles y religiosas) y las casonas del siglo XVI son motivo fundamental para que la ciudad ostente tal reconocimiento, y una de esas bellas y majestuosas obras arquitectónicas es catalogada como la Octava Maravilla del Nuevo Mundo... "La Capilla del Rosario."

 

La "Capilla del Rosario" está ubicada dentro del conjunto histórico monumental de Santo Domingo, que se encuentra en la calle 5 de Mayo formando esquina con la 4 poniente. Como la Capilla se encuentra albergada por la obra de los Dominicos comenzaremos hablando un poco de ellos, y si hablamos de ellos primero hablamos de Santo Domingo, fundador de la Orden.

 

Domingo de Guzmán y Aza nace en Caleruega, pequeño pueblo en la provincia de Burgos en España, en el año 1170. Como sus apellidos lo indicaban, era de cuna noble. Fue educado bajo la religión cristiana, dicen que escuchó a Dios cuando este le concedía la vocación sacerdotal, y debido a eso llegó a ser canónigo y Prior del cabildo catedralicio. Después fue invadido por un ardor apostólico y se lanza a predicar al sur de Francia para salvar a las débiles almas de las despiadadas garras de la herejía. Y debido a la necesidad que sentía por salvara cuanta alma se le cruzara, organiza la creación de una Orden religiosa que se dedique a la salvación de almas al mayoreo. Su proyecto se ve consolidado cuando el Papa confirma a la Orden en 1216, Santo Domingo muere en 1221 en Bolonia, pero su obra sobrevive y vive por sí sola continuando su camino. La Orden nació con el nombre de "Orden de los Hermanos Predicadores", y es el pueblo el que se encarga de bautizarlos como "Dominicos".

 

Al disque descubrir al nuevo mundo (América) los Dominicos lo vieron como un hervidero de almas perdidas a las que se les debía de encontrar o ya de perdis salvar. Así que en 1526 los Dominicos llegan a la Nueva España y entre 1532 y 1533, mas o menos, llegan a Puebla. En cuanto a la construcción del conjunto del templo de Santo Domingo no se ha encontrado la fecha exacta del inicio y fin de esta obra, pero sí se sabe que se terminó después de 1571.

 

Creación de la Capilla

 

En todos los templos dominicos se puede apreciar su devoción hacia el Rosario, y con esta capilla se realzaría la magnificencia de esta arma de fe en todo su esplendor. La creación de la "Capilla del Rosario" se inició en 1650 por el venerable predicador Juan de Cuenca, Fray Agustín Hernández continuó con la construcción, Boecio de Zeballos siguió con la tarea y la terminó.

 

 

Edificio Carolino

 

Edificio de la Universidad Autónoma de Puebla, colegio de instrucción superior; fundado por don Melchor de Covarrubias en 1578. Inicialmente se llamó Colegio del Espíritu Santo y su administración estuvo a cargo de los padres Jesuitas, destacados en el campo de la enseñanza.

 

Posteriormente tras su expulsión en 1765 y su retorno en 1819, los Jesuitas reorganizaron sus colegios, estableciéndolos en el espíritu santo con el perdurable nombre de Colegio Carolino ó Real Colegio Carolino del Espíritu Santo, San Jerónimo y San Ignacio. Consumada la Independencia se le denominó Colegio Imperial y en 1825, por decreto de l H. Congreso del Estado pasó a la administración del Gobierno denominándolo Colegio del Estado, así también en 1834 fue Colegio de San Jerónimo y San Ignacio del Estado Libre y Soberano del Estado de Puebla, de la misma forma en 1835 se llamó Colegio de Estado, en 1846 y 1856 lo nombraron Colegio Departamental, de esta forma siguieron los cambios de nombre hasta el 22 de mayo de 1937 fecha en que se transformó en la Universidad de Puebla y el 25 de noviembre de 1956 se fundó la Universidad Autónoma de Puebla (B.U.A.P). Las instalaciones que se encuentran en el centro histórico de la ciudad se distribuyen en varios edificios coloniales y decimonónicos. Por esta razón, la Universidad se ha hecho acreedora de reconocimientos internacionales en la labor de rescate y conservación del patrimonio arquitectónico de Puebla.
 

Primer patio del Carolino


Dentro de los varios edificios antiguos que dan cabida a la Universidad destaca, en forma especial, el Carolino, uno de los edificios de mayor calidad estética de la ciudad. Los pilares, los arcos de medio punto, las cornisas, los enmarcamientos de las ventanas, la balaustrada y los remates, todo está preciosamente trabajado en cantera gris, con evidente influencia manierista. Sus ambulatorios o corredoresse cubren con cupulitas de media naranja. La escalera principal es de grandes dimensiones y está decorada por una serie de pinturas que recuerdan el patronato del rey Carlos III, en honor del cual el Colegio llevó el nombre de Real Colegio Carolino en 1770.

Tras salir del primer patio, pasar la escalera y seguir la dirección del gran pasillo, se llega al segundo patio, que es un jardín. Pasando este tramo por el costado izquierdo, se accede al vestíbulo de la Biblioteca Lafragua, recinto que lleva el nombre de un notable poblano, ex alumno del Colegio del Espíritu Santo, distinguido abogado y político liberal del siglo XIX que legó parte de su biblioteca al Colegio. Esta biblioteca cuenta con valiosos textos para la historia de la ciencia y la tecnología, además de importantes materiales legislativos y coloniales. Por todo ello es una de las más importantes de la entidad. En este patio también se encuentra la Hemeroteca Juan M. Troncoso que contiene valiosas colecciones de periódicos locales, así como antiguos ejemplares del Periódico Oficial del estado. Saliendo de la Biblioteca se continúa hacia el tercer patio del Colegio. Este lugar se caracteriza por el conjunto de arcadas que lo enmarcan, de factura semejante a las del primer patio. En el centro se observa una antigua fuente de abasto de agua para el Colegio.

Además de los tres espléndidos patios con los que cuenta el Colegio, existen en la planta alta dos lugares dignos de conocer: el Paraninfo y el Salón Barroco.

Subiendo por la escalera principal, al lado izquierdo, se encuentra el Paraninfo. Este era el salón de actos del Colegio. Posiblemente fue redecorado en 1770 y en él es notable la sillería que lo enmarca por sus cuatro costados. Frente a la hermosa puerta entablerada de la entrada se observa el gran estrado decorado con las pinturas de Melchor de Covarrubias, el patrono fundador, y del obispo Alonso de la Mota y Escobar, quien dotó las cátedras de Estudios Mayores. Por mucho tiempo sirvió de aula donde se realizaban los exámenes profesionales. Actualmente se ocupa como sala de conferencias.

 

Está ubicado en la Av. Don Juan de Palafox y Mendoza y 4 sur.

 

 

Batalla del 5 de mayo de 1862 

 

En la batalla del 5 de mayo, el ejercito de Oriente, al mando del general Ignacio Zaragoza derrotó a los franceses que invadieron México.

 

Después de la guerra de reforma nuestro país estaba pobre y tenis deudas con otros países; ante esta situación el presidente Benito Juárez decretó la suspensión de pagos durante tres años.

Por su parte los conservadores querían quitar al gobierno liberal e invitaron a un príncipe europeo para que nos viniera a gobernar. Maximiliano de Habsburgo aceptó y Francia le ofreció su apoyo porque deseaba extender su imperio en América.

 

Por ese motivo, y por la suspensión de pagos, Francia declaró la guerra a México.

Así, en 1862 el ejército francés llegó a México por Veracruz y ahí avanzó hacia Puebla.

El general Zaragoza, al mando del ejército de Oriente, se preparó para la defensa de la ciudad.

En esta batalla, llevada a cabo en los fuertes de Loreto y Guadalupe, participaron los generales Miguel Negrete, Felipe Berriozábal y Porfirio Díaz; así como los coroneles: Antonio Álvarez, Juan N. Méndez y Francisco Lucas, estos dos últimos a la cabeza de los infantes de la Sierra Norte.

 

Las tropas mexicanas se enfrentaron a las fuerzas francesas el 5 de mayo de 1862 y las derrotaron. Por este gran triunfo, en septiembre de 1862, el presidente Benito Juárez nombró a la ciudad capital de nuestro estado, como Puebla de Zaragoza.

 

Este fue el inicio de una lucha entre el gobierno liberal de Benito Juárez y Maximiliano de Habsburgo, apoyado por los conservadores.

 

Los Hermanos Serdán 

 

En Puebla, el líder del movimiento Antirreeleccionista fue Aquiles Serdán.

En 1909 publicó una convocatoria al pueblo con un mensaje que decía: “No permanezcáis más de rodillas”.

 

Al llamado de Serdán surgieron, en nuestro estado, varias agrupaciones antirreeleccionistas como el club luz y progreso, reivindicación popular, regeneración, Ignacio Zaragoza y el antirreeleccionista Poblano.

 

La popularidad política de Serdán iba en aumento y, al igual que Francisco I. Madero, también sufrió varios atropellos policíacos. Aquiles Serdán sospecho que las elecciones de junio serían un engaño. Propuso la rebelión armada, pero Madero no la aceptó.

 

Por eso, cuando el mismo Madero planteaba en el Plan de San Luis la rebelión armada para el día 20 de noviembre de 1910, en toda la nación, los hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán, ofrecieron su casa, ubicada en la calle de Santa Clara, de la ciudad de Puebla, para almacenar las armas que se utilizarían en la rebelión.

 

Unos agentes de la policía se enteraron de sus planes y, en la mañana del 18 de noviembre de 1910, el jefe de la policía, Miguel Cabrera, acompañado de unos cuantos soldados, llego a la casa de los hermanos Serdán para realizar una inspección, donde fue recibido a balazos por ellos.

 

En este encuentro perdieron la vida Aquiles, Máximo Serdán y 13 colaboradores que estaban con ellos. Por esta hazaña histórica, a Puebla se le considera Cuna de la Revolución.

 

Frente al templo de Santa Clara, se encuentra el Museo de la Revolución, ubicado en la que fuera casa habitación de la familia Serdán, que se considera iniciadora del movimiento revolucionario de 1910. En él se exhiben periódicos, mobiliario, fotografías y artículos de la época que recuerdan el dramatismo de aquella gesta heroica y que recrean la vida de Puebla al inicio de la Revolución.  Está ubicado en la 6 Oriente, entre 2 y 4 Norte.

 

 

Talavera poblana

 

A fines del siglo XII, los árabes introdujeron a España la loza blanca, antigua cerámica común cubierta de arcilla blanca y barnizada con estaño. De la región de Mayorca , España, pasó a Italia y de ahí se extendió a toda Europa.

Probablemente entre 1550 y 1560 fue traída a América por los dominicos de Talavera de la Reina, quienes fundaron las primeras locerías en la ciudad de Puebla y a quienes también se debe el nombre de Talavera de Puebla. La técnica de la cerámica del Nuevo Mundo no utilizó el vidriado hasta la llegada de los españoles.

 
Desde el siglo XVI, se instalaron en la ciudad de Puebla, talleres donde se fabricaron objetos de barro esmaltados con plomo y óxido de estaño. Su aceptación y demanda alcanzó, dentro de las colonias europeas, lugares tan lejanos como Venezuela y Perú.  La cerámica estannífera o loza blanca de Puebla, tomó su nombre de la ciudad de Talavera de la Reina, en Toledo lugar de tradición alfarera.

 

Se puede hacer un recorrido por tres siglos de la mejor alfarería de nuestro país, ejemplificada por variados objetos que van desde jarras comunes, platos y platones hasta los más caprichosos jarrones y lebrillos, importantes elementos de la decoración virreinal. En la Talavera poblana es evidente la influencia de la porcelana china que llegó a México por conducto del Galeón de Manila, produciendo una concepción distinta de formas y decorados que enriqueció la tradición española.

Un aspecto que no se debe pasar por alto es el uso del azulejo como elemento arquitectónico de decoración. Se reconstruyó también una cocina de azulejos en la que además de satisfacer el aspecto ornamental se cumple con los requisitos de higiene, aislamiento e impermeabilización.

 

Hoy, las piezas de Talavera recrean los estilos y diseños de la antigua Talavera, poblana y española , así como motivos indígenas y de art nouveau; alegoría de formas y colores extraordinarios, fruto de la imaginación de los alfareros poblanos.

Debido a la forma artesanal de elaboración y a los materiales que se requieren para su fabricación sólo cinco lugares en la ciudad de Puebla se dedican a realizar la nominación de origen.

 Al salir la pieza a del horno debe de mostrar una pureza impecable y única de formas exactas, y sus brillantes colores y dibujos se deben percibir finamente al tacto.